jueves, 12 de enero de 2012
Descubrir el movimiento
Una hoja del castaño del parque de enfrente se precipita hacia el suelo, un movimiento suave, lento y con ritmo. No hace ruido al posarse sobre la fría tierra, una hoja más pero no igual al resto. Soy la única que ha observado ese pequeño detalle, que ha disfrutado del simple hecho de ver una hoja desprenderse de la rama y ver como amaga el viento con un vaivén.
Deberíais de dar la oportunidad a las cosas comunes de mostrarse, de descubrir su movimiento natural de la vida. Esas personas que tenéis delante de vuestros ojos y que son "una más del rebaño". Paraos, cerrar los ojos y descubriréis su perfume. Atentos a los pequeños detalles, los más insignificantes. El secreto se halla en descubrir a una persona, no en conocerla. Surcar por sus pensamientos es un viaje apasionante, atrapar al vuelo sus manías o rutinas. Poder desenmascarar sentimientos y pasiones. Compartir camino o incluso destino. Las personas de gran presencia no tienen por qué ser más interesantes, quizás os decepcionen. Creer que el don solo lo tiene aquel que pinta, escribe o crea una vacuna es un error. Todos tenemos un don, algo que nos hace únicos. Hallar ese don es una opción, una inversión. Es posible que sólo se hable de los dones más comunes, o más bien de los dones que dan la fama, el dinero, la superficialidad. No os neguéis la oportunidad de descubrir nuevas almas colmadas de sentimientos y experiencias. Cada persona es una puerta cerrada, tu elección será abrirla o que permanezca sellada. Porque cada persona es una alternativa, una enseñanza.
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