domingo, 29 de enero de 2012

Feelings

Nos estamos consumiendo nosotros mismos, autodidácticamente. Nadie nos ha enseñado a hacer las cosas mal, sin embargo crecemos escuchando cómo se hacen bien con sus múltiples paráfrasis.
Ella era mi droga, me enganchó rápidamente. Yo fui el veneno, fui su veneno, fui veneno para ella; ahora escribe sin faltas de ortografía. La miro y me mira, no dice nada, lo dice todo, habla ira con sus ojos. Todo conmigo, desde el principio hasta el final, lo recuerdo como si se tratara de esperar en una roca.
Mamá y papá me lo han dado todo, me han enseñado todo; los he querido y quiero mucho y se lo he dicho muy poco. Lo más asombroso es que siguen dándomelo todo, enseñándome mucho a pesar de los disgustos que les he dado; y yo sigo queriéndoles pero ahora también aprenden de mí.
Mi hermana es mucho más lista que todas vosotras.
Mi vida lanza unas ondas de color casi negro que inundan de problemas a los demás, por eso cuido mi ego como el mayor tesoro jamás guardado, lo custodio y no lo comparto, y menos por dinero.
Esta es una factura más, pero ninguno la podéis pagar, ni siquiera yo.

miércoles, 25 de enero de 2012

Tinieblas

Apareció entre las tinieblas siendo un aparente deseo. Un soplo de aire fresco y limpio en una habitación llena de polvo. Un transeúnte que divaga por las calles analizando lo que le rodea. Donde pone el ojo, inca el diente. Quería disfrazarse de un idílico sueño en una tarde de otoño. Tras esa mirada profunda se esconde una verdad, una verdad oculta que no me quiere desvelar. Y él viene sin que le hayan invitado, teniendo que agradecerle nuestro encuentro. Es posible que se acerque solo para mirar, que te ofrezca mil historias. Más adelante te muestra un mundo jamás conocido y que queda por conocer para luego arrebatarte el alma. Te seduce, te incita, te carcome por dentro. Se divierte mientras te manipula como una marioneta, su marioneta.

Pobre desdichado, moviendo vidas a su antojo porque no sabe qué hacer con la suya. Moviendo ficha sin que sea su turno porque su partida ya la perdió hace tiempo.

martes, 24 de enero de 2012

Silencio

Me abstraía del mundo tumbándome sobre mi cama. Mi mirada estaba perdida en ese infantil techo estrellado. Mis músculos se relajaban en un estado catatónico. Simplemente sentía cada pulsación, percibía cómo mi sangre circulaba por mi cuerpo, desde la cabeza a los pies.

Pude haber permanecido en tal situación horas, quizás días de no ser porque tras haber recorrido cada pensamiento de mi mundo me percaté de algo escalofriante. Toda la casa residía en una tranquilidad flemática. Esa parsimonia ensalzaba mi inquietud interior. Mis pupilas se dilataban al compás del tic-tac del reloj de pared. Mis manos se agarrotaron de tal manera que pude experimentar la sensación de vejez que tiene un anciano al apenas poder mover sus dedos. La piel se me erizó y un tenue temblor recorrió gélidamente mis vísceras.

Por primera vez en mi vida, había sido consciente de lo imponente y estremecedor que era aquello que denominan los hombres el silencio.

lunes, 23 de enero de 2012

La homicida de mi misma.

Hacía tiempo que no recordaba aquellos días grises que me hicieron tan feliz como desgraciada. Cuando tras meterme un puñado de sal en la boca y gritar por el dolor de las llagas, aparecía un instante feliz por sentir una tortura en mi boca que hiciera olvidar el sufrimiento que me causabas.

Esos días en los que una no podía dormir pensando en qué depararía el mañana. Si existiría un final para ese principio o simplemente sería un infinito que se chocaría irremediablemente con el origen. Un pez que se mordía la cola. Un fénix que resurgía de sus cenizas. Siempre volvía.

Aún recuerdo la enfermedad que causaron las lágrimas aquella fría noche. No, no había cogido frío como todos creían, sino que mi corazón se había congelado tras desgastar tantos sollozos en imposibles. Sí, enfermedad de amor. Los primeros síntomas de la epidemia que enervan nuestra esencia. Arrebatador sentimiento que me conmovía poderosamente excitado por alguna pasión o afecto. Era como la droga. Acudía a continuas curas, terapias que simplemente encubrían la verdad. No calmaban mi sed, si acaso por unos instantes. Tratamientos que simplemente a la vez que hacían bien a mi mente acribillaban a mi alma. No había salida sino un círculo vicioso del que no querías ni podías escapar.

Era excitante jugar con veneno, buscar tus propios límites. Intentar descubrir cual era la frontera que separaba el dolor de la gloria. Perdí todas las batallas aunque pasados los años me di cuenta que gané otras muchas. Sentía haber perdido alguno de mis miembros, me sentía una mujer mutilada tras la guerra. Una persona a medias no es persona. Yo no quería estar incompleta por su culpa, bueno, por su culpa no, aunque durante mucho tiempo pensé que era así. Era una mujer a medias, quizás una manzana medio podrida. No, él no fue el asesino, sino yo la homicida de mi misma. Matarse a base de disparos era una forma original de reciclarse. Es posible que intentara autodestruirme con la escusa de tu persona para así no tener que ver tanto desconsuelo en vuestras sonrisas.

Me convencía a mi misma que esto debía de acabar, que la única que salía perdiendo era yo por querer amores imposibles. Y es que, mi amor estaba destinado al suicidio, sólo que yo quería morir antes que él para no poder sentir el delirio de verlo desaparecer y sentirme inacabada. De sentir que, efectivamente, era un proyecto de persona defectuoso, que no estaba terminado. Que deambularía por las calles siendo una porción de ser, lo que viene a ser nada.

¿Y qué tenía él que me pudiese hacer persona? Nada. Yo había sido persona, me perdí por la vereda del ser. Me salí del camino ofuscada por ese amor. Era tan bonito que no me importaba quemarme. Supe que jamás lo tendría, que estaba encaprichada de algo que jamás me pertenecería. Era destructivo y a la vez te hacía sentir viva. Ambos eran incompatibles. Tenía que abandonar aquellos sentimientos, dejar de ser adicta a una droga inmaterial. Decidí no destruirme más y descubrir que no era un alma mutilada, sino una persona cegada. Una persona que se había aferrado al suicidio de si misma

sábado, 21 de enero de 2012

Trazos

Me perdí y me encontré. Personas que me conocieron un día pasado, hoy no me reconocen. Cambiar. Puedo haber cambiado rutinas o intercambiado manías, pero sigo siendo igual. La esencia permanece hasta el último de nuestros días. Sucedieron muchas cosas en muy poco tiempo. Resbalaron vidas. Permitidme que una parte de mí quede grabada en este papel. Tranquilos, el papel no es eterno, se moja. Quizás tengamos miedo de ser olvidados porque sabemos que las palabras se las lleva el viento. Quizás y sólo quizás, estemos más seguros si las plasmamos en nuestros folios.

 La tinta se sumerge en los poros del papel: es un momento inmortal. Se trata de tatuar sentimientos, historias que se convierten en algo material. El sonido de la pluma al deslizarse y escurrirse entre palabras. Aparentes trazos. Líneas que describen vidas. Nuestras vidas.

viernes, 20 de enero de 2012

Nacimiento.

Nacer, vivir, morir. Son las tres fases que delimitan nuestra existencia. El secreto lo encontramos en no preocuparnos por la primera y última escena ya que no las presenciamos. Dicen que nacemos el día en que nuestra madre nos da a luz, y que a partir de ahí todo va hacia delante, un camino sin retorno. No, no creo que la gente nazca en un martes o un domingo. No existe fecha que diga el día exacto en el que vinimos al mundo por primera vez. Las personas nacen el día en el que se descubren a sí mismas, nacen el día en el que abren los ojos y ven realmente el mundo en el que viven. Ese día, es el día de nuestro nacimiento. Existen nacimientos prematuros y nacimientos tardíos. Pero también hay personas que nunca en su vida llegan a nacer. Porque nos parimos a nosotros mismos.

jueves, 19 de enero de 2012

La banda sonora de su vida

Se acunaba en su mecedora. Sus manos estaban curtidas y las arrugas eran los ríos de la vida tatuados en la piel. Unos acordes de guitarra sonaban tenuemente. Cerraba los ojos, el calor de las tardes de verano era soporífero. Ya siendo anciana lo único que le quedaba era el recuerdo del pasado, porque ya no vivía el presente. Se había convertido en una de esas personas que ya no tiene ilusiones ni planes. Ese tipo de personas que carecen de vida y deambulan por el mundo esperando (o más bien desesperando) a que finalice su existencia.

El recuerdo invadía su cabeza. Veía aquella película, sé sabía los diálogos y las escenas. Recordaba a su madre dando el pecho a sus hermanos pequeños y cómo ella no tenía alimento que llevarse a la boca. Como su juventud la pasó trabajando de sol a sol en el campo y que 40 años más tarde acabaría maniatada a una silla de ruedas debido a su grave enfermedad. Recordar que su primer hijo se le murió a los pocos meses por causas desconocidas y que su marido la dejó por una mujer más joven y más atractiva. Una lágrima se precipitaba por aquellas desgastadas mejillas al repasar con exactitud aquellos momentos. Qué podía esperar, si la vida no la había tratado bien. Si lo único que tenía eran sus cigarros y el café. 

No le quedaba nada, una vida malgastada en llantos. Nunca fue caprichosa, no le había importado no ser muy hermosa. Cuando era joven sabía que siendo bella o no, al final el envoltorio se desgastaba y que la verdadera belleza la captan muy pocos. No digo que no le hubiese gustado ser bonita, sino que para ella no era algo imprescindible. Tenía un cabello castaño que siempre se recogía a modo de trenza y ahora, siendo ya una anciana, seguía peinando así su pelo canoso. Siempre sonreía, crió a sus cinco hijos entre paréntesis fingidos, no quería negarles la felicidad. Nunca amó a nadie, ni a su propia carne. A pesar de tener hijos no los amaba porque eran sangre de su sangre. Se odiaba a sí misma por no haber podido tener un futuro mejor y no haberle echado cara a la vida. Sentía como perdía un pulso contra ella misma.

Cuando quedó sola una enorme paz cubrió su cuerpo, por fin nada ni nadie la perturbaría. Podría fumarse su cajetilla de tabaco en la terraza mientras veía a las vecinas pasear. Ella pensó que quizás ahora, cuando ya no le quedaba nada que perder, nada que pudieran arrebatarle conocería lo que era la felicidad. ¿Pero qué felicidad hallaría una mujer incapaz de amar? Una mujer que había perdido todas sus esperanzas, todos sus sueños. No lo sabía, pero empezó a envejecer por dentro el día que murió la más pequeña de sus ilusiones. Ella fue la persona más anciana que conocí en mi vida. Una mujer que su alma no había permanecido joven con el paso del tiempo, sino que había envejecido. Una mujer que se había resignado a acunarse mientras fumaba como cuando un niño se columpia saboreando un caramelo. Una mujer que no había encontrado la melodía. Quizás, irremediablemente, volvía al inicio. Se acunaba.

miércoles, 18 de enero de 2012

Capítulo tercero: Por suerte o desgracia.

En momentos difíciles, tiempos de crisis, entre enfados constantes y continuas depresiones… hace dos semanas el mundo cambió de color.

Yacía en su cama, tumbado, pensativo, sin ganas de nada. No quería levantarse ni emprender un nuevo día, no quería estar donde estaba ni una milésima de segundo más, necesitaba desaparecer pero había que despertar. De camino al lavabo recordó aquel viejo truco que usaba para olvidarse de todo, dormir. Quiso volver a la habitación para meterse bajo la manta pero no pudo hacerlo, era tarde y el autobús tampoco espera al listo.

Un día más a esperas de una sonrisa. Al salir del portal, cada mañana, acompañado de su madre, emprendía el camino hacia su posterior educación y aquel día hubo de cruzarse en mi camino.

martes, 17 de enero de 2012

Capítulo segundo: De nada a vida.

Yo, como la gran mayoría de las personas que convivimos en el mundo, suelo dejar mis quehaceres para el último momento. Escribir por escribir es quizás lo que me mueva y me incite a ser yo mismo, pero para todos ustedes. Antes de tener algo, has de luchar por ello, y con toda la objetividad posible con que puedo actuar, he de decir que viene solo. De nada a un poco, de un poco a mucho y de mucho a más. Puedo llevar razón o dejar de llevarla, pero a quién le importa.

Cierto día vi de lejos a un chaval de unos doce años aproximadamente, con la cabeza baja, la mirada perdida y los sueños rotos. Pensé en acercarme a él y decidí llevar a cabo lo que mis pensamientos creían adecuado. Le pregunté su nombre, no contestó. Le pregunte su edad, no contestó. Le interrogué de tal manera que hasta un mudo sería capaz de contestar, y no contestó. Al cabo de unos minutos vi como sus pálidos labios se abrían para dejar en el aire la palabra ‘Soledad’. No quise escuchar lo que intentaba transmitirme, no hice caso. Me di la vuelta y continué con mi camino, había ido a un parque a reflexionar sobre los últimos problemas que recaían sobre mi persona, a un parque solitario en el que no había nadie. Solía ir a aquel lugar en tiempos anteriores, cuando el amor me sonreía y los estudios silbaban a mi espalda. En invierno todo es distinto, la verdad, junto a la rutina, forma parte de mi vida, de mis días. Levantarme, hacer la mochila, coger la ropa del montón de ropa sin ordenar, orinar, lavarme, vestirme y desayunar. Es lo de siempre…

Rezos al Señor para que algo cambie son en vano, no me escucha. Mis padres, trabajando de lunes a domingo, y yo en las mismas, como siempre. Nunca digas nunca, te verás metido en líos créeme. Empezar de cero hoy es robar al pasado un ayer. Seguir los pasos de las personas de tu alrededor no es lo normal, es lo peor. Deberíamos fijar nuestras expectativas en cambiar lo que los demás hacen mal, ¿no?. No lo hacemos. Estamos seguros de que lo que estamos haciendo es algo malo y que será imposible corregirlo en un futuro, pero lo hacemos, puede que simplemente por probar suerte. Equivocarse forma parte de la ‘cadena hacia la utopía’ de la que os hablaré más adelante.

Miento con frecuencia y hago alarde de lo poco que tengo porque lo tengo. A mi parecer, el Ego es el pilar principal de nuestra felicidad. Y por aquí vamos a empezar. Cierra el libro ya si piensas que eres capaz de pensar en los demás, de ponerte en el lugar de otros, pues después de esto no querrás volver a actuar de tal manera, con tal bondad.

Hablemos de Ego, soberbia, altivez, arrogancia, engreimiento, presunción. Dejemos de lado la falsa modestia que, supuestamente, debe caracterizarnos.

lunes, 16 de enero de 2012

Capítulo primero: Introducción.

Que piensen de mí un nostálgico que no me importa. Cada uno es como nace y nace en un momento dado. Si Dios nos hizo que Dios nos deshaga y revise los fallos que ha cometido. El egoísmo es la clave de la felicidad, de tú felicidad. Piensa en ti, que nadie hará tu trabajo. Ahora párate a pensar si merece la pena sufrir lo que sufres por esa persona… ¿Ya? Bien, podemos continuar. Existen segundos, minutos, horas, días y semanas; un mes son cuatro semanas, cuatro semanas son tiempo. Un segundo, un minuto, una hora, un día, una semana más, son un segundo, un minuto, una hora, un día, una semana menos. Lentitud o rapidez. Angustia o realidad. Tú o los demás.

Esto puede parecer tan real como crudo, y pocos encontrarán el sentido de mis líneas. Para aquellos que lo encuentren, he de darles las gracias por su comprensión y he de deciros a todos que no deseo para ninguno de vosotros la identificación en mis frases. Aquel que se sienta identificado, como tú, entenderá que no es para nada fácil comenzar cuando nadie te apoya, cuando todo recae sobre ti. Y, hoy, con un gran sentimiento de culpabilidad por todo lo que me pasa, voy a empezar a escribirte: ‘vida’.

domingo, 15 de enero de 2012

Último día de verano

El sol se despedía temeroso entre las varillas de la persiana, acuchillando con su luz. Aún me faltaba por terminar de pasar a máquina las últimas facturas del mes. Mientras escuchaba la metódica armonía de las teclas y el irritante y aburrido "plin" que se producía al finalizar la línea, pensaba que había sido un día agotador. 

Cuando finalicé el documento agarré mi gabardina y cerré la puerta del despacho. Al salir a la calle pude sentir la frescura del aire. Estuve disfrutando los últimos rallos de sol, los cuales, se veían lejanos en el horizonte. No sé por qué razón aquella tarde no deseaba volver a mi hogar. Anduve por la bahía, los feriantes empezaban a recoger sus atracciones.De repente recordé que era el último día del estío y que un día tal y como hoy hacía un año que la había conocido.

Estaba de espaldas cuando un blues pausado comenzó a sonar. Era una mujer alta y un poco desgarbada. El escote de la espalda dejaba ver su piel de ébano. En el instante que comenzó a cantar dio la cara al público. Sus ojos eran almendrados, aún se reflejaba en ellos la niña que habitaba en su interior. Mostraba continuamente una cálida sonrisa sumergida entre dos graciosos hoyuelos. La voz era madura y con un timbre indescriptible. Sus caderas se contorneaban al andar en un triste intento de seducción. Por aquel entonces, tenía la manía o quizás extravagancia de fijarme en los zapatos de las personas que conocía por primera vez e imaginarme cuál era su naturaleza oculta. Los tacones de aquella mujer estaban desgastados y se podía advertir que hacía escasos minutos los había embadurnado con una gruesa capa de betún.

Finalizó la melodía y la atmósfera que la rodeaba fue disipándose. Permanecí quieto mirándola sin ningún pudor. Fue entonces cuando nuestras miradas se cruzaron por un instante. Apenas pudo durar un segundo, pero logré ver en sus ojos una leve pincelada de miedo agitado con tristeza. Sentí una punzada en el pecho cuando su mirada fría y desafiante se clavó en mí. Esa mujer no quería que nadie se adentrara en su interior. Ella sabía que en la mirada de los mortales se refleja el alma.

sábado, 14 de enero de 2012

Carta a Dios.

Querido supuesto ser existente, le escribo para refutar todas sus ilusorias hazañas de fe y creación, eres un héroe-leyenda. Mi GPS no encuentra el Edén, le estaría muy agradecido si, en su respuesta, usted me adjuntara la dirección exacta. Por lo que cuentan, además de Dios debes de ser médico, pues le quitaste una costilla al hombre y éste siguió con vida; además de médico eres primero ingeniero y luego técnico, ya que primero diseñaste al hombre y luego lo creaste. Eres un ingeniero-técnico nefasto. Espero que no le importe pero, desde ya, voy a comenzar a tutearte. Toda tu historia es terrorífica, tu maldito engaño pone en descubierto el patetismo, el conformismo, el miedo y la ignorancia de tus fieles seguidores; no eres más que una farsa o un farsante. Si tú nos hiciste, deshaznos como personas, busca el fallo, encuéntralo y vuelve a montarnos, vuelve a montar tu juguete. Pienso que el experimento se te fue de las manos.
Estoy perdiendo el tiempo como un religioso más... Creo en mí, tengo fe en mí, en las personas que aprecio y me rodean, no en ti.

viernes, 13 de enero de 2012

Amante y asesina

Frente al inmenso océano te sientes un ser impotente. La tierra respira la esperanza de los hombres. Los pájaros vuelan donde les lleve el viento, sin ningún miedo a su destino, al ciclo, a las estaciones.

Su voz la transporta la brisa marina, hace que suene como una dulce melodía que inunda tus pensamientos de forma destructiva. Fuerza, rompiendo tus propias barreras, surcando montañas y escalando mares. Una tímida lágrima discurre por sus sonrosadas mejillas. Ha vuelto, la vieja amiga de todo hombre. Aquella que se acomoda en el lado izquierdo del pecho. Ella que siempre vuelve cuando menos lo esperas. Tan atractiva e inspiradora como devastadora. Aparentemente amable y dulce en su silencio. Fiel compañera que se presta a la adhesión, a la unión. Ella pretende formar parte de ti, queriendo asemejarse a un hermano siamés. Ama que forméis parte del aislamiento, del abandono. Le encanta que forjéis el destierro eterno que deambuléis por las calles como un perro sin su dueño. Ella, soledad, amante y asesina.

jueves, 12 de enero de 2012

Descubrir el movimiento

Una hoja del castaño del parque de enfrente se precipita hacia el suelo, un movimiento suave, lento y con ritmo. No hace ruido al posarse sobre la fría tierra, una hoja más pero no igual al resto. Soy la única que ha observado ese pequeño detalle, que ha disfrutado del simple hecho de ver una hoja desprenderse de la rama y ver como amaga el viento con un vaivén.

Deberíais de dar la oportunidad a las cosas comunes de mostrarse, de descubrir su movimiento natural de la vida. Esas personas que tenéis delante de vuestros ojos y que son "una más del rebaño". Paraos, cerrar los ojos y descubriréis su perfume. Atentos a los pequeños detalles, los más insignificantes. El secreto se halla en descubrir a una persona, no en conocerla. Surcar por sus pensamientos es un viaje apasionante, atrapar al vuelo sus manías o rutinas. Poder desenmascarar sentimientos y pasiones. Compartir camino o incluso destino. Las personas de gran presencia no tienen por qué ser más interesantes, quizás os decepcionen. Creer que el don solo lo tiene aquel que pinta, escribe o crea una vacuna es un error. Todos tenemos un don, algo que nos hace únicos. Hallar ese don es una opción, una inversión. Es posible que sólo se hable de los dones más comunes, o más bien de los dones que dan la fama, el dinero, la superficialidad. No os neguéis la oportunidad de descubrir nuevas almas colmadas de sentimientos y experiencias. Cada persona es una puerta cerrada, tu elección será abrirla o que permanezca sellada. Porque cada persona es una alternativa, una enseñanza. 

miércoles, 11 de enero de 2012

Reciprocidad.

Estoy encerrado en mi habitación, huele a ingenio. Soy marioneta de las horas vagas y veloces, del sueño de mi cama, esclavo de la música que suena de fondo, de la voz de Aretha Franklin. Muéstrame amor, un solo detalle o quiéreme como soy; la vida me trata mucho mejor de lo que debería, pues yo a ella la estoy ahogando. Tengo las manos apretando el cuello de mis días, estoy tras el futuro con cara de asco; su cara de inexpresión suscita mi ira, que se enciende y hace que no pueda apagar la vela. Quizás mañana pueda olvidarlo todo, vivir en las Bahamas, dormir contigo entre cuatro paredes, una de ellas de cristal, frente a la orilla del mar, y levantarme cada día un poco más tarde que tú, y que tú estés ahí de pie en ropa interior contemplando el mar con tu coleta alta. Tumbado pretendo girar la cabeza y no verte, ver en tu mesita de noche un buen libro... de Bukowski, por ejemplo. Estoy tratando de enseñarte lo especial, descubrirte mi mayor secreto; quiero compartir contigo el alma, la cultura, la educación y la lista de la compra. Vamos a volvernos locos juntos cualquier noche mientras paseamos de la mano, descalzos por la arena de la playa, entre las dunas inquietas de mi desierto mental. A ti te espero por si quieres venir a verme, nosotros ya nos hemos contagiado, estamos invadidos de modo recíproco.

martes, 10 de enero de 2012

No volveré a rezarte

A veces no sé quién soy ni qué hago aquí. Buscaba una respuesta, un consuelo. Gritos, garganta rasgada por tu nombre.  Palabras que bailan con el viento, pero mis súplicas no llegaron nunca al cielo. Rezos mañana y noche, plegarias que jamás fueron escuchadas y no fue precisamente porque no levantara la voz. Fe ciega en la última opción, en la última salida. Sí, calmaba mi tristeza aquel paliativo pero no era más que un producto del ser humano para no sentirse solo. Oratoria que había conmovido mi mente y la persuadió. Víctima de una farsa, cliente de una religión. Y no digo fiel, porque fuiste la última elección de la baraja y por ello me aferré a ti.

Dicen que eres comprensivo, tolerante y bondadoso por eso rompes vidas y arrancas corazones. Entonces, ¿por qué si tú, Dios, eres amor, existe el odio? Dime qué divinidad pretendes ser si has perdido el control. No eres más que dos caras de una misma moneda. Tu dedo nos marca como a corderos. Quiero saber cuál es tu concepto de justicia, porque no dejas de ser juez y verdugo.

lunes, 9 de enero de 2012

At first sight.

Hoy es otro día de mierda en este mundo de mierda en el que el tiempo pasa mientras todo gira. Dejo todos mis quehaceres a un lado, cojo la bufanda, la gorra y el abrigo, apago el móvil, salgo a la calle... todo me da igual. Nunca pensé que las cosas se torcerían de esta manera, lo juro.
Mientras camino la gente se cruza conmigo, por la derecha, por la izquierda... gente que en un momento he visto y al momento siguiente dejo de ver, para no volver a verla más.¿Cómo serán sus vidas? ¿Repletas de ilusión? ¿Cúmulos de problemas?... Me paro a pensar, me encanta, me sorprende más de lo que me encanta la verdad. Todos ellos con sus rostros alegres, tristes, coléricos, inexpresivos... todos ellos tan diferentes en busca de un final feliz.
¡Mira que la había observado unos minutos al día desde hace tiempo! Al final me descubrí; y en días como este, en los que solo me ocupa mi dolor mental, ella procura estar a mi lado. Paseamos, a veces solos y otras de la mano; nos miramos, a veces sonreímos y otras nos besamos; nos entendemos, a veces con palabras y otras... otras sin palabras.
Y mientras todo sigue girando, ella consigue que una mierda de día sea un día perfecto, perfecto como ella o perfecto como yo.
Terminamos hablando de la infancia.

domingo, 8 de enero de 2012

En otra parada de tren.

La próxima parada de tren será la última vista al pasado. He venido aquí para quedarme, y para no rendirme. La locura es una enfermedad que gira en espiral en tu mente. Ódiame por no ser lo que tu creías que era. Sorprendentes rectas quebradas en tu vida. Encerrado en tu mar de nostalgia recordando un pasado ya vivido. Meditando sobre las estrellas fugaces, sobre ideas brillantes que no sabes plasmar en el papel. Borracho de sentimientos, aturdido por mi talento.
Sintiéndote solo en este mundo de mentiras, de botellas llenas de dolor. Esquivando el lenguaje no verbal, evitando palabras que apuñalan desde dentro. Tienes una obsesión con las sonrisas, y no te paras a pensar que es un escupitajo de felicidad. Mira la luna llena, reflejándose en mis ojos. Tú al borde del precipicio y yo en las alturas. Creyendo que eres dueño de tu vida y nosotros somos los que la controlamos. Él grita, llora y se descompone en gusanos malolientes. Perdiste tu fe en besos que no serían eternos. Fíjate, estás vacío, parado enfrente de aquel escaparate que muestra lo que jamás tuviste, y aún estás a martes. Hambriento de amor en tu defecto. Viviendo en castillos de arena. Caíste de bruces ante una realidad. Construye tu propia fortaleza, conduce tu locura. Agarra el catalejo para divisar nuevos horizontes, donde la muerte no te alcance. Ten listas las maletas para marcharte muy lejos, y no te olvides de los dados.
No conoces la verdad del tormento, y la razón del corazón. Tú estás tan podrido por dentro que tu olor marchita las flores. Llorando no arreglarás los problemas que se encierran en ti como puzzles irresolubles. Y sube la presión en tu invierno eterno, la primavera quedó lejos, y yo viviendo en mi perpetuo verano. No conoces este truco de magia, ni pienses que te lo revelaré. Apartado de la objetividad y girando siempre en la misma casilla. Andas encorvado mostrando la nuca al cielo, y no sabes que lo que hay que enseñar es el ego. Te infravaloras untándote de rica mierda. Tú te pones el precio, yo si acaso te compro. No paran de sangrar tus heridas del pasado, ponte una gasa y tira adelante. Empieza de nuevo, sin dibujar sobre el vaho plasmado en las ventanas. Sal fuera y anda. Sorprendete a ti mismo en tu propia revolución.
No me esperes, yo ya estoy muy lejos de aquí, en otra parada de tren. Fue un placer viajar contigo por unos minutos y ahora me marcho. Apartada del mundo, creando la industria de los sueños. Nos veremos al final del camino.