La próxima parada de tren será la última vista al pasado. He venido aquí para quedarme, y para no rendirme. La locura es una enfermedad que gira en espiral en tu mente. Ódiame por no ser lo que tu creías que era. Sorprendentes rectas quebradas en tu vida. Encerrado en tu mar de nostalgia recordando un pasado ya vivido. Meditando sobre las estrellas fugaces, sobre ideas brillantes que no sabes plasmar en el papel. Borracho de sentimientos, aturdido por mi talento.
Sintiéndote solo en este mundo de mentiras, de botellas llenas de dolor. Esquivando el lenguaje no verbal, evitando palabras que apuñalan desde dentro. Tienes una obsesión con las sonrisas, y no te paras a pensar que es un escupitajo de felicidad. Mira la luna llena, reflejándose en mis ojos. Tú al borde del precipicio y yo en las alturas. Creyendo que eres dueño de tu vida y nosotros somos los que la controlamos. Él grita, llora y se descompone en gusanos malolientes. Perdiste tu fe en besos que no serían eternos. Fíjate, estás vacío, parado enfrente de aquel escaparate que muestra lo que jamás tuviste, y aún estás a martes. Hambriento de amor en tu defecto. Viviendo en castillos de arena. Caíste de bruces ante una realidad. Construye tu propia fortaleza, conduce tu locura. Agarra el catalejo para divisar nuevos horizontes, donde la muerte no te alcance. Ten listas las maletas para marcharte muy lejos, y no te olvides de los dados.
No conoces la verdad del tormento, y la razón del corazón. Tú estás tan podrido por dentro que tu olor marchita las flores. Llorando no arreglarás los problemas que se encierran en ti como puzzles irresolubles. Y sube la presión en tu invierno eterno, la primavera quedó lejos, y yo viviendo en mi perpetuo verano. No conoces este truco de magia, ni pienses que te lo revelaré. Apartado de la objetividad y girando siempre en la misma casilla. Andas encorvado mostrando la nuca al cielo, y no sabes que lo que hay que enseñar es el ego. Te infravaloras untándote de rica mierda. Tú te pones el precio, yo si acaso te compro. No paran de sangrar tus heridas del pasado, ponte una gasa y tira adelante. Empieza de nuevo, sin dibujar sobre el vaho plasmado en las ventanas. Sal fuera y anda. Sorprendete a ti mismo en tu propia revolución.
No me esperes, yo ya estoy muy lejos de aquí, en otra parada de tren. Fue un placer viajar contigo por unos minutos y ahora me marcho. Apartada del mundo, creando la industria de los sueños. Nos veremos al final del camino.
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